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Vacunas: una de las mayores conquistas de la humanidad, el desafío de la desinformación y la necesidad de una política basada en evidencia

Autor
Referente departamental de La Libertad Avanza - Tacuarembó
Vacunas: una de las mayores conquistas de la humanidad, el desafío de la desinformación y la necesidad de una política basada en evidencia

LA REVOLUCIÓN QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

Antes de la aparición de las vacunas, la humanidad convivía con epidemias devastadoras. Viruela, sarampión, difteria, tos convulsa, poliomielitis y otras enfermedades infecciosas causaban millones de muertes y discapacidades permanentes. La vacunación transformó radicalmente ese escenario. La Organización Mundial de la Salud estima que actualmente las vacunas evitan entre 3,5 y 5 millones de muertes cada año en todo el mundo.

Más impresionante aún es el análisis publicado en 2024 por investigadores de la OMS y la revista The Lancet: los programas mundiales de inmunización han salvado al menos 154 millones de vidas durante los últimos 50 años. Esto equivale a aproximadamente seis vidas salvadas por minuto, durante medio siglo.

Entre los logros más extraordinarios se encuentran:

  • La erradicación mundial de la viruela, una enfermedad que mató a cientos de millones de personas a lo largo de la historia.
  • La reducción de más del 99% de los casos de poliomielitis.
  • La drástica disminución de la mortalidad infantil por sarampión.
  • La prevención de millones de casos de meningitis, hepatitis, neumonía y otras enfermedades graves.

Gracias a las vacunas, más de 20 millones de personas pueden caminar hoy porque evitaron quedar paralizadas por la poliomielitis.

LAS VACUNAS Y EL AUMENTO DE LA ESPERANZA DE VIDA

Cuando se analiza el aumento de la expectativa de vida durante el siglo XX, muchos factores contribuyeron a la mejora: agua potable, saneamiento, antibióticos, nutrición y desarrollo económico. Pero dentro de todas las intervenciones sanitarias, la inmunización ocupa un lugar privilegiado. La OMS considera a las vacunas una de las inversiones sanitarias más rentables jamás desarrolladas. No solamente previenen enfermedades, sino que reducen hospitalizaciones, secuelas permanentes, discapacidad y costos para los sistemas de salud. En otras palabras, las vacunas no solo salvan vidas: mejoran la calidad de vida de generaciones enteras.

EL SURGIMIENTO DEL MOVIMIENTO ANTIVACUNAS

Resulta paradójico que el éxito de las vacunas haya contribuido, indirectamente, al crecimiento de movimientos que cuestionan su utilidad. Cuando una enfermedad desaparece de la vida cotidiana, las nuevas generaciones dejan de percibir el peligro que representaba. Pocos recuerdan hoy hospitales llenos de niños paralizados por polio o cementerios infantiles repletos de víctimas del sarampión. El éxito de las vacunas hizo invisibles muchas de las enfermedades que combatieron.

En este contexto surgieron movimientos de resistencia a la vacunación, impulsados por diversos factores:

  • Desconfianza hacia instituciones y gobiernos.
  • Miedo a efectos adversos.
  • Difusión de información falsa o incompleta.
  • Teorías conspirativas.
  • Amplificación de contenidos engañosos en redes sociales.

La OMS ha identificado la vacilación vacunal como uno de los grandes desafíos para los programas de inmunización modernos. Numerosos estudios han demostrado que la desinformación en redes sociales puede disminuir las tasas de vacunación y favorecer la reaparición de enfermedades previamente controladas.

LA PANDEMIA DE COVID-19: UN ANTES Y UN DESPUÉS

La pandemia de COVID-19 llevó el debate sobre las vacunas a un nivel sin precedentes. Por primera vez en la historia moderna, miles de millones de personas siguieron en tiempo real el desarrollo, aprobación y aplicación masiva de nuevas vacunas. La velocidad con la que fueron desarrolladas generó entusiasmo en algunos sectores y preocupación en otros.

También aparecieron errores de comunicación, decisiones políticas discutibles, mensajes contradictorios y una enorme cantidad de información falsa que se propagó globalmente. Como resultado, muchas personas comenzaron a cuestionar no solamente las vacunas contra COVID-19, sino la vacunación en general. Sin embargo, una cosa es debatir políticas sanitarias, mecanismos regulatorios o estrategias de comunicación, y otra muy distinta es negar la evidencia acumulada sobre la eficacia de las vacunas.

¿FUNCIONARON LAS VACUNAS CONTRA COVID-19?

La respuesta científica es sí. Las vacunas contra COVID-19 no fueron perfectas, ninguna vacuna lo es. No evitaron todos los contagios ni eliminaron completamente la circulación viral, pero la evidencia internacional indica que redujeron significativamente las formas graves de la enfermedad, las hospitalizaciones y las muertes.

Uno de los estudios más importantes realizados a nivel mundial, publicado en The Lancet Infectious Diseases y basado en datos de 185 países, estimó que las vacunas contra COVID-19 evitaron aproximadamente 19,8 millones de muertes durante su primer año de utilización.

Es una cifra extraordinaria. Al mismo tiempo, la experiencia de la pandemia dejó lecciones importantes:

  • La transparencia debe ser absoluta.
  • Los eventos adversos deben investigarse rigurosamente.
  • La comunicación científica debe mejorar.
  • Las decisiones políticas deben diferenciarse claramente de la evidencia médica.

Reconocer estas lecciones fortalece la confianza pública, no la debilita.

CIENCIA, LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

Desde una visión liberal, la defensa de la libertad individual no implica rechazar la evidencia científica. Una sociedad libre necesita ciudadanos informados capaces de tomar decisiones racionales basadas en datos verificables. La ciencia no es infalible, se corrige constantemente, evoluciona, debate, revisa sus conclusiones. Pero precisamente por eso sigue siendo el mejor mecanismo que la humanidad ha desarrollado para acercarse a la verdad.

La política sanitaria tampoco debe convertirse en un terreno de fanatismos. Ni el dogmatismo ciego ni el rechazo automático a la evidencia contribuyen al bienestar de la población.

UNA REFLEXIÓN NECESARIA PARA LA POLÍTICA

La política tiene la obligación de promover el pensamiento crítico, la transparencia y la libertad. Pero también tiene la responsabilidad de no alimentar desinformación que pueda poner en riesgo la salud pública. Cuestionar políticas gubernamentales es legítimo, exigir transparencia es necesario, debatir estrategias sanitarias es saludable. Negar décadas de evidencia científica sobre el impacto positivo de las vacunas, no lo es. Las vacunas han salvado más vidas que prácticamente cualquier otra intervención médica en la historia moderna. Han erradicado enfermedades, reducido la mortalidad infantil, aumentado la esperanza de vida y protegido a generaciones enteras.

Por eso, más allá de las discusiones legítimas que dejó la pandemia, existe una verdad respaldada por la mejor evidencia científica disponible: las vacunas han sido, son y seguirán siendo una de las herramientas más importantes para proteger la vida humana.

La libertad necesita información. La información necesita evidencia. Y la evidencia, cuando es sólida, merece ser respetada.

UNA VACUNA NO SE IMPROVISA: LA ENORME COMPLEJIDAD DETRÁS DE CADA DOSIS

Existe otro aspecto que muchas veces se pierde en la discusión pública: crear una vacuna es uno de los desafíos científicos y tecnológicos más complejos que existen. Una vacuna no es el resultado del trabajo de una persona, de una profesión ni de una única disciplina científica. Detrás de su desarrollo intervienen equipos multidisciplinarios altamente especializados que trabajan durante años.

La inmunología permite comprender cómo funciona el sistema inmunitario y cómo generar una respuesta protectora sin provocar la enfermedad. La microbiología estudia al microorganismo que se pretende combatir; la virología, cuando se trata de un virus, analiza su estructura, replicación, mutaciones y proteínas que pueden convertirse en blancos de la respuesta inmunitaria. A esto se suman la biología molecular y la genética, indispensables para estudiar y manipular material genético; la bioquímica, para comprender proteínas, antígenos y procesos celulares; y la biotecnología, que permite desarrollar y producir antígenos, proteínas recombinantes, vacunas de ARN mensajero, vectores virales y otras plataformas.

Pero el proceso no termina allí. Intervienen también la farmacología, la epidemiología, la bioestadística y la medicina clínica, necesarias para establecer dosis, estudiar poblaciones, diseñar ensayos y evaluar seguridad y eficacia en seres humanos. La química farmacéutica trabaja sobre formulación, estabilidad y conservación. La ingeniería biomédica y los bioprocesos permiten llevar una producción experimental a una escala industrial, manteniendo estrictos estándares de calidad. La bioinformática y, cada vez más, la inteligencia artificial aportan herramientas para analizar enormes cantidades de información genética, estudiar posibles antígenos y orientar el diseño de nuevas vacunas. Finalmente, todo este proceso debe atravesar rigurosos sistemas de regulación sanitaria, bioseguridad, buenas prácticas de laboratorio y fabricación, evaluación ética y control de calidad.

Es decir: detrás de una pequeña dosis administrada en un vacunatorio existe una enorme cadena de conocimiento científico. Por eso, emitir opiniones categóricas y descalificatorias sobre las vacunas sin contar con una formación suficiente en estas áreas resulta, como mínimo, irresponsable.

Esto no significa que las vacunas no puedan ni deban ser cuestionadas, todo lo contrario. La ciencia funciona precisamente a través de preguntas, controles, ensayos, revisión de resultados, discusión entre especialistas y reproducción independiente de los hallazgos. Es absolutamente legítimo preguntar por la seguridad de una vacuna, sus efectos adversos, sus mecanismos de aprobación, sus componentes, su eficacia o las políticas utilizadas para promoverla. Lo que no resulta razonable es transformar una cuestión científica extraordinariamente compleja en una consigna política simplista.

Una cosa es cuestionar con evidencia. Otra muy diferente es opinar a la ligera sobre aquello que requiere años de formación especializada para ser comprendido. Y esta distinción es especialmente importante cuando estamos hablando de algo tan trascendente como la salud y la vida de millones de personas.

Desde una perspectiva liberal, defender la libertad de pensamiento no significa abandonar el pensamiento crítico. Significa precisamente lo contrario: tener la libertad de preguntar, investigar, contrastar información y formar una opinión propia, pero también la responsabilidad intelectual de reconocer los límites de nuestro conocimiento. En materia de vacunas, como en tantas otras áreas de la ciencia, la verdadera libertad no debería enfrentarse al conocimiento.

La libertad y la ciencia necesitan algo en común: responsabilidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Shattock, A. J., Johnson, H. C., Sim, S. Y., et al. (2024). Contribution of vaccination to improved survival and health: modelling 50 years of the Expanded Programme on Immunization. The Lancet, 403(10441), 2307–2316. DOI: 10.1016/S0140-6736(24)00850-X. — Es probablemente la referencia científica más importante para el artículo: estima que la vacunación evitó aproximadamente 154 millones de muertes entre 1974 y 2024, incluyendo 101 millones de lactantes.
  • World Health Organization (WHO). (2024). Global immunization efforts have saved at least 154 million lives over the past 50 years. Organización Mundial de la Salud, 24 de abril de 2024. — Complementa y contextualiza los resultados del estudio publicado en The Lancet.
  • World Health Organization (WHO). Vaccines and immunization. — Documento de referencia general sobre vacunación, mecanismos de acción, impacto sanitario y prevención de enfermedades. La OMS estima que actualmente las vacunas evitan entre 3,5 y 5 millones de muertes cada año.
  • World Health Organization (WHO). (2025). Vaccines and immunization: Vaccine safety. 23 de septiembre de 2025. — Fuente especialmente útil para la sección sobre seguridad, evaluación de vacunas y vigilancia de posibles eventos adversos. La OMS señala que las vacunas pasan por múltiples fases de ensayos clínicos antes de su utilización y continúan siendo vigiladas posteriormente.
  • World Health Organization (WHO). (2015). Vaccine hesitancy: A growing challenge for immunization programmes. 18 de agosto de 2015. — Referencia fundamental para explicar el fenómeno de la reticencia o vacilación frente a las vacunas, sus causas y el papel de la desinformación, la falta de confianza y la percepción del riesgo.
  • Watson, O. J., Barnsley, G., Toor, J., Hogan, A. B., Winskill, P., & Ghani, A. C. (2022). Global impact of the first year of COVID-19 vaccination: a mathematical modelling study. The Lancet Infectious Diseases, 22(9), 1293–1302. DOI: 10.1016/S1473-3099(22)00320-6. — Estudio fundamental para la parte del artículo dedicada a COVID-19. Estimó que las vacunas contra COVID-19 evitaron aproximadamente 19,8 millones de muertes durante el primer año de vacunación mundial.
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Smallpox Vaccine. — Fuente histórica y científica sobre la vacuna contra la viruela y su papel en la erradicación de una de las enfermedades más devastadoras de la historia. El último caso natural de viruela ocurrió en 1977 y la enfermedad fue declarada erradicada en 1980.
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2026). About Global Polio Eradication. — Referencia actualizada sobre el impacto de la vacunación contra la poliomielitis. Desde el inicio de la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Polio, los casos han disminuido en más del 99%, y se estima que las vacunas han evitado unos 20 millones de casos de parálisis infantil desde 1988.
  • World Health Organization (WHO). Vaccines and immunization: What is vaccination? — Explicación científica sobre cómo las vacunas entrenan al sistema inmunitario y generan protección frente a agentes infecciosos.
  • Pierri, F., Perry, B., DeVerna, M. R., Yang, K.-C., Flammini, A., Menczer, F., & Bryden, J. (2022). Online misinformation is linked to early COVID-19 vaccination hesitancy and refusal. Scientific Reports, 12, 5966. — Estudio que analizó la relación entre desinformación online y reticencia a la vacunación contra COVID-19.
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