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#Salud

Uruguay ante el desafío de modernizar su sistema de salud: del paternalismo estatal a la corresponsabilidad ciudadana.

Autor
Referente departamental de La Libertad Avanza - Tacuarembó
Uruguay ante el desafío de modernizar su sistema de salud: del paternalismo estatal a la corresponsabilidad ciudadana.

Mientras la ciencia y la tecnología avanzan a un ritmo sin precedentes, transformando de manera profunda cada aspecto de la existencia humana – desde la medicina personalizada y la inteligencia artificial hasta los desarrollos más recientes en biotecnología -, el mundo se enfrenta a una nueva era de oportunidades. La salud, entendida ya no sólo como la ausencia de enfermedad sino como el resultado de decisiones informadas, conocimiento y libertad individual, se convierte en un eje central de esta transformación global.

En Uruguay, el sistema de salud ha logrado conquistas innegables. Su cobertura amplia y su vocación de servicio público son reflejo de una historia de compromiso con la equidad. Sin embargo, detrás de esos logros se esconde una estructura cada vez más rígida, marcada por la burocratización excesiva, la lentitud administrativa y la falta de incentivos a la innovación. Un sistema que, en muchos aspectos, parece haberse detenido en el tiempo.

La estatización de la salud, que en su momento buscó garantizar derechos, ha derivado en un modelo que homogeniza soluciones, reduce la capacidad de elección del ciudadano y promueve la dependencia total del Estado. El resultado es un sistema poco competitivo, en el que la excelencia no surge de la competencia ni de la innovación, sino de la resignación frente a las limitaciones estructurales.

Las demoras en la consultas médicas, la ineficiencia en la gestión y la falta de estímulos para la creatividad y la mejora continua son síntomas de un modelo que necesita urgentemente ser repensado, liberado de sus cadenas: abrirlo a la competencia, incorporar tecnología, premiar la eficiencia y sobre todo empoderar al ciudadano con conocimiento y herramientas reales para decidir sobre su salud.

Urge, entonces, un cambio de paradigma. Pasar de un sistema paternalista y estatizado a un sistema liberal de corresponsabilidad, en el que el ciudadano sea el verdadero protagonista.

Porque la verdadera libertad sanitaria no se logra con más controles, sino con más confianza. No se alcanza con uniformidad, sino con pluralidad. Y no se conquista desde la dependencia, sino desde la responsabilidad individual y la autonomía informada.

CAMINANDO HACIA EL MODELO PREVENTIVO

Una reforma integral del sistema de salud uruguayo desde una perspectiva liberal, orientada a devolver al ciudadano la soberanía sobre su bienestar, promoviendo libertad de elección, responsabilidad individual y eficiencia en el uso de los recursos.

Este cambio de paradigma propone transitar desde un modelo predominantemente curativo, farmacocéntrico y reactivo a uno preventivo, proactivo, transdisciplinario y consciente, centrado en el mantenimiento de la salud, la educación sanitaria y la reducción de los determinantes estructurales de la enfermedad, donde la educación, la biología, la economía y la política converjan en un sistema nacional de salud inteligente, humano y proactivo, capaz de anticipar la enfermedad antes de que se manifieste, medicina basada en genómica, epigenética y proteómica; donde cada individuo desde su perfil biológico único, pueda prever enfermedades antes de que se manifiesten.

El nuevo modelo propuesto no desconoce la relevancia de la farmacología ni de la asistencia médica, sino que busca reordenar las prioridades en un mundo que evoluciona vertiginosamente. La atención, cuando sea necesaria, se basará en tratamientos personalizados, diseñados a la medida de cada individuo, reconociendo nuestra condición de seres únicos. La inteligencia artificial, por su parte, permitirá analizar datos en tiempo real, haciendo que el proceso sea preciso, eficiente y adaptable desde todo punto de vista.

La telemedicina se convertirá en la norma, integrándose a la vida cotidiana a través de plataformas digitales y dispositivos portátiles que permitirán un seguimiento continuo y personalizado del bienestar. Los centros asistenciales quedarán así reservados para los procesos médicos de alta complejidad, mientras que el concepto tradicional de “ir al médico” será sustituido por una nueva cultura sanitaria centrada en “mantenerse en salud”.

Este paradigma promueve un equilibrio armónico entre tecnología y humanidad, ciencia y ética, donde el progreso no desplace los valores, sino que los potencie. Se busca una comprensión integral del bienestar, en la que la salud física y la salud mental dejen de concebirse como esferas separadas para ser entendidas como un único y mismo estado de plenitud.

La base filosófica de este nuevo modelo se resume en una premisa simple pero transformadora: “Educar antes que medicar, prevenir antes que curar y mantener la salud antes que intentar recuperarla”.

PILARES ESENCIALES

  • Educación sanitaria y empoderamiento ciudadano: La alfabetización en salud es uno de los determinantes más poderosos de la prevención.
  • Descentralización y libre competencia en la prestación de servicios.
  • Transparencia, eficiencia y responsabilidad fiscal.

A nivel internacional, los países que han incorporado sistemas sanitarios basados en libertad de elección, competencia regulada y responsabilidad individual - como Suiza, Países Bajos y Singapur – han logrado altos niveles de satisfacción ciudadana, calidad asistencial sostenida y un control eficiente del gasto. Estos modelos demuestran que la libertad y la equidad no sólo pueden coexistir, sino potenciarse cuando el conocimiento en salud se convierte en el eje de la política pública.

DIAGNOSTICO NACIONAL E INTERNACIONAL

Uruguay

  • Cobertura sanitaria: superior al 98% de la población.
  • Problemas estructurales:
    • Centralización excesiva
    • Duplicación de funciones
    • Fragmentación de información
    • Falta de incentivos a la innovación
    • Gasto público creciente: 7,2% del PIB en 2010 | 9,3% en el 2024

Los informes recientes del MSP, la OPS y la CEPAL (2024) evidencian que el sistema enfrenta desafíos estructurales que comprometen su sostenibilidad y eficacia en el largo plazo.

DIMENSION SITUACION ACTUAL IMPACTO SANITARIO
Demográfica Envejecimiento poblacional acelerado; 21 % de la población supera los 60 años Mayor prevalencia de enfermedades crónicas y demanda sostenida de atención médica
Epidemiológica Aumento sostenido de enfermedades no transmisibles (ENF): diabetes, hipertensión, cáncer, trastornos autoinmunes Elevado gasto en fármacos y tratamientos de larga duración
Económica Gasto sanitario en aumento (9,3 % del PIB, 2024), con más del 32 % destinado a farmacología Déficit en inversión preventiva y educación sanitaria
Social Desigualdades en determinantes sociales: educación, alimentación, vivienda y empleo Mayor carga de enfermedad en estratos vulnerables
Tecnológica Alta capacidad diagnóstica y molecular, pero baja articulación con prevención primaria Subutilización del potencial del diagnóstico precoz para intervenciones preventivas

Gasto farmacológico y medicalización

El gasto en medicamentos representa, en Uruguay, una porción cada vez más significativa del presupuesto sanitario nacional. Si bien los medicamentos constituyen un componente esencial del tratamiento clínico, la tendencia creciente a la medicalización refleja un modelo centrado en la enfermedad y no en la salud.

Diversos estudios internacionales y reportes sanitarios sugieren que una proporción significativa de los medicamentos prescriptos para enfermedades crónicas están destinados a controlar síntomas o biomarcadores intermedios más que a modificar la causa subyacente de la patología. Este hecho plantea cuestionamientos sobre la orientación terapéutica predominante y la eficiencia del gasto en salud.

La falta de educación sanitaria y la escasa promoción del autocuidado contribuyen al uso prolongado e innecesario de fármacos. Una mayor inversión en prevención puede reducir significativamente los costos del sistema, incluido el gasto farmacéutico, sin comprometer los resultados en salud.

Desafíos epidemiológicos y sociales contemporáneos

Uruguay ha logrado el control de enfermedades transmisibles y mantiene altas coberturas vacunales, pero enfrenta un cambio epidemiológico profundo hacia un perfil de enfermedades crónicas, inmunometabólicas y neurodegenerativas.

Los determinantes sociales – las condiciones en que nacemos, crecemos, trabajamos y envejecemos – tienen una influencia determinante sobre la salud de las poblaciones y, según la OMS, superar los efectos de estos factores es más importante que solo mejorar el acceso a la atención médica o tratar enfermedades.

Entre los principales factores de riesgo observados en la población uruguaya (MSP y OPS, 2023):

  • Aproximadamente 7 de cada 10 adultos presentan sobrepeso u obesidad (67-70%)
  • Cerca de 3 de cada 10 tienen hipertensión arterial (30%)
  • Entre 1 de cada 10 y 1 de cada 12, padece diabetes tipo 2 (8-10%)

Estos números reflejan que más de la mitad de la población adulta uruguaya tiene algún factor de riesgo metabólico, lo cual impacta directamente en la carga del sistema de salud.

Se observa un incremento sostenido de trastornos de ansiedad, depresión y burnout. El sedentarismo y la alimentación ultraprocesada continúan en aumento.

A esto se suman factores estructurales:

  • Desigual acceso a alimentos frescos y saludables, especialmente en zonas urbanas vulnerables.
  • Limitado tiempo para la actividad física por modelos laborales intensivos.
  • Brecha educativa en salud: la población recibe escasa formación sobre fisiología, inmunidad, nutrición o autocuidado.

Estos datos evidencian que el modelo vigente reacciona ante la enfermedad, pero no anticipa ni corrige sus causas.

Brechas estructurales del SNIS

Categoría Brecha estructural
Modelo asistencial Enfoque reactivo y medicalizado; baja inversión en prevención y educación en salud
Organización del sistema Fragmentación entre prestadores; heterogeneidad en coberturas y resolutividad
Gestión Burocracia excesiva, procesos lentos y poca eficiencia operativa
Accesibilidad Sobrecarga del primer nivel

ECONOMIA DE LA PREVENCION

Desde la economía de la salud, la inversión en prevención y promoción es la más costo-efectiva a largo plazo.

Según el Global Health Observatory (OMS, 2024), cada dólar invertido en prevención genera entre tres y siete dólares de retorno económico, al reducir el gasto sanitario y aumentar la productividad. Una evidencia irrefutable de que educar y prevenir no sólo salvan vidas, sino también recursos.

Reorientar un 10 % del presupuesto farmacológico hacia programas de educación y prevención puede reducir hasta un 20 % del gasto total del sistema en una década, sin comprometer la atención médica.

Durante más de un siglo, el modelo biomédico tradicional —centrado en la enfermedad, el diagnóstico y el tratamiento— ha guiado las políticas de salud globales. Sin embargo, la evidencia acumulada demuestra que este enfoque, aunque exitoso en el control de infecciones y la reducción de la mortalidad, resulta ineficiente ante las enfermedades crónicas, inmunometabólicas y degenerativas que hoy predominan.

La salud bajo el liberalismo clásico deja de ser un instrumento de control estatal y se convierte en un vehículo de emancipación ciudadana.

La transición hacia este nuevo modelo requiere decisión política, cooperación interinstitucional y compromiso ciudadano, pero su impacto a mediano plazo — en bienestar, sostenibilidad y equidad— será estructural e irreversible.

“El futuro de la salud de los uruguayos no está en multiplicar los hospitales, sino en reducir la necesidad de ellos”

IMPACTO ESPERADO Y EVALUACIÓN DE RESULTADOS

Impacto esperado y proyecciones

Sanitario

  • Reducción de enfermedades crónicas prevenibles
  • Acceso oportuno y mayor satisfacción ciudadana
  • Disminución de tiempos de espera
  • Eficiencia en atención personalizada
Indicador de Salud Pública Situación 2025 (est.) Meta 2036 (proj.) Variación
Prevalencia de obesidad adulta 64% 48% –25 %
Prevalencia de diabetes tipo 2 10% 7% –30 %
Mortalidad por enf. cardiovasculares 140 por 100k 100 por 100k –28 %
Incidencia de depresión diag. 20% 14% –30 %
Expectativa de vida saludable 70,2 años 73,5 años +4,70%

Económico

Beneficios económicos proyectados en 10 años:

  • Ahorro estimado anual: estimativo USD 250 millones, producto de la disminución del gasto farmacológico y hospitalario.
  • Retorno de inversión (ROI) en prevención: 1:5.
  • Aumento del PIB potencial: +1,2 % por mejora de la salud laboral.

Social y Educativo

La transformación más profunda se manifestará en el ámbito social. Un país con educación sanitaria sólida desarrolla ciudadanos autónomos, críticos y responsables.

Efectos esperados:

  • Aumento de la alfabetización sanitaria nacional del 45 % actual al 80 % en 10 años.
  • Cambio cultural estructural: de la visión del “paciente que espera cura” al “ciudadano que cuida su salud”.
“Una sociedad informada y saludable es la base más sólida para la libertad y la equidad.”

CONCLUYENDO

Uruguay se encuentra en un punto de inflexión. Transformar un sistema que trata enfermedades en un sistema que genera salud no es solo un cambio técnico: es un cambio cultural, educativo y profundamente liberador.

BIBLIOGRAFIA Y FUENTES CONSULTADAS

  • MSP Uruguay – Informes de desempeño 2019-2024
  • OMS – Global Health Expenditure Database 2023
  • OPS – Reformas sanitarias en América Latina 2023
  • Suiza FOPH: Health Insurance Report 2023
  • INE Uruguay – Encuesta Continua de Hogares 2024
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