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EL PÉNDULO: Una mirada Liberal-Libertaria sobre el Feminismo actual

Autor
Fundador y militante de La Libertad Avanza
EL PÉNDULO: Una mirada Liberal-Libertaria sobre el Feminismo actual
“Una sociedad que pone la igualdad por encima de la libertad, terminará sin igualdad ni libertad.” - Milton Friedman

Arrancamos con Milton Friedman, Premio Nobel de Economía en 1976; y lo hago porque esta frase define el campo de batalla cultural de esta nota, la igualdad de derechos ante la ley entre hombres y mujeres es deseable y esencial; la igualdad de resultados impuesta es antinatural, coercitiva y destructiva de la libertad individual.

El mercado como herramienta liberadora

El libre mercado ha hecho más por la emancipación femenina que cualquier intervención estatal. Las cuotas de género alimentadas por el sistema político, con las políticas de discriminación positiva y las regulaciones por equidad, no son empoderamiento; son coerción estatal, que violan el principio de igualdad ante la ley consagrados en nuestra carta Magna (Art. 8 de la Constitución Uruguaya) y el principio de no agresión para nosotros los libertarios.

“El uso de la fuerza para lograr igualdad destruirá la libertad, y la fuerza introducida con buenos propósitos terminará en manos de quienes la usan para promover sus propios intereses.” - Milton Friedman

La discriminación tiene un costo económico, en un mercado libre y competitivo, quien discrimina por prejuicio sexo, raza, etc., paga por ello; pierde talento, productividad y dinero. El mercado castiga la discriminación irracional porque otra empresa más racional contratará a la mejor persona disponible y obtendrá una ventaja competitiva.

Javier Milei supo resumirlo brutalmente: “Si una mujer produjera lo mismo que un hombre y cobrara menos, todo empresario inteligente contrataría solo mujeres. El hecho de que eso no ocurra demuestra que las diferencias de ingresos responden a otros factores y no a la supuesta discriminación del mercado.”

Esto no niega la existencia de discriminación, pero el mercado tiende a minimizarla porque discriminar cuesta plata. Las diferencias promedio de ingresos entre hombres y mujeres se explican mayoritariamente por elecciones voluntarias, carreras, horas trabajadas, interrupciones por maternidad ,factores biológicos y preferencias personales, no por el supuesto patriarcado.

Artillería pesada: entra Rothbard Murray

Murray Rothbard

Rothbard, el padre del anarcocapitalismo moderno, reconocía el valor del feminismo clásico:

“Fue un movimiento por la igualdad de derechos ante la ley, una extensión natural del liberalismo.”

El feminismo del siglo XIX, sufragio, propiedad y educación, encajaban perfecto con el libertarismo, eliminaba privilegios legales masculinos y garantizaba derechos individuales iguales. Pero el feminismo post 60s se degeneró.

“El feminismo moderno se ha convertido en un movimiento colectivista y estatista que busca igualdad de resultados impuesta por el Estado, no igualdad ante la ley.”

Rothbard veía al Estado como el principal enemigo de la libertad de todos, incluidas las mujeres. Las feministas modernas sustituyeron el supuesto patriarcado por un opresor aun peor: el poder estatal coercitivo (subvenciones, cuotas, regulaciones, control del lenguaje). Para él, no hay emancipación posible a través de la coerción.

Ayn Rand pide cancha!!!

Ayn Rand

Ayn Randfue aún más tajante contra el feminismo contemporáneo:

“Soy profundamente antifeminista, porque es un movimiento falso. En su origen es marxista-leninista.”

Rand rechazaba la mentalidad de víctima y el resentimiento colectivista del feminismo moderno. Para ella, el capitalismo no discrimina por sexo; recompensa la capacidad y el mérito, no el género.El capitalismo es ciego al sexo, valora la racionalidad, la productividad y la virtud individual.

Del libro negro de la nueva izquierda

Según Agustín Laje y Nicolás Márquez en su libro "El Libro Negro de la Nueva Izquierda", han instrumentalizado la causa de las mujeres como parte de una estrategia postmarxista para subvertir culturalmente las sociedades occidentales. Tras el colapso del bloque soviético y el fracaso de la lucha de clases tradicional, la nueva izquierda se reinventó enfocándose en movimientos identitarios como el feminismo radical, que no busca verdadera igualdad sino desestabilizar estructuras como la familia y el capitalismo patriarcal, convirtiéndolo en un vehículo para hegemonizar el poder ideológico.

“Extraigamos como conclusión algo que a esta altura ya es evidente: si hay algún acuerdo estratégico en el marco de la reconstrucción de una nueva izquierda para el siglo XXI, es que ésta se tiene que apoyar con fuerza en nuevos movimientos, feministas y los homosexualistas. Ideología de género”. - Agustín Laje

Márquez complementa esta visión al criticar cómo la izquierda, autoproclamada feminista, idealiza figuras históricas opresoras de las mujeres (El comunismo, el islamismo o figuras como el che y Fidel Castro) mientras promueve agendas que, disfrazan subversión bajo el pretexto de derechos. Ambos autores argumentan que este uso oportunista del feminismo sirve más a intereses políticos de izquierda que a las mujeres mismas, fomentando divisiones binarias y narrativas victimistas para mantener relevancia en un mundo poscomunista.

“Paradójicamente idolatrados por la misma izquierda que se dice feminista, la mujer era el objeto preferido de sacrificio a los dioses." - Nicolás Márquez

En resumen, Laje y Márquez ven el feminismo moderno como una herramienta neo marxista para erosionar los valores tradicionales, priorizando la batalla cultural sobre avances reales en equidad de género.

El curro del género

Arranquemos advirtiendo que no existe tal cosa como el género entre hombres y mujeres, existe el sexo, sexo femenino y sexo masculino, nada más; la palabra género es parte de la batalla cultural que la izquierda ha dado para resinificar las palabras, dándole un nuevo sentido, dejando para el caso del género, la puerta abierta para que distintas orientaciones sexuales reclamen su lugar como válidas, en una lógica que para la mayoría de la gente pasa desapercibida.

En Uruguay se ha construido desde el 2005, una estructura estatal parasitaria creciente, dedicada a la llamada perspectiva de género; que combina organismos públicos, unidades burocráticas y organizaciones civiles financiadas con nuestro dinero. El núcleo de este sistema es el Instituto Nacional de las Mujeres, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social. A su alrededor se ha desarrollado una red de programas clientelares, convenios con ONG y oficinas especializadas dentro de distintos organismos del Estado tanto nacional como departamental, hoy existen más de 20 unidades de género en ministerios y entes públicos, además de un Consejo Nacional de Género que coordina estas políticas entre más de una decena de instituciones, muchas de ellas duplicadas entre el estado y las intendencias, todavía lo pagamos por duplicado!!!

A esto se suman programas sociales, campañas públicas, refugios, observatorios y capacitaciones. El resultado es un aparato burocrático permanente que involucra miles de funcionarios, técnicos, consultores y organizaciones financiadas por el Estado. El problema no recae en la preocupación por la violencia o la desigualdad, que son absolutamente válidas y necesarias, sino la forma en que el Estado ha decidido abordarlos, ampliando estructuras administrativas, multiplicando oficinas al pedo (como una oficina de género en INUMET) y financiando organizaciones que muchas veces comparten la misma visión ideológica de izquierda, bajo el halo del feminismo radical como paraguas. En muchos programas sociales, entre el 50% y 80% del presupuesto termina en BURROCRACIA administrativa, coordinación y estructura, incluyendo personal acomodado, antes de llegar a los beneficiarios finales, en su mayoría mujeres.

“El feminismo es bastante inútil y excita lo reaccionario de la sociedad”- Jose Pepe Mujica

¿Cuánto del dinero realmente llega a resolver los problemas y cuánto se pierde en burrocracia?

Este sistema perverso, funciona en gran medida mediante convenios con ONG amigas, lo que genera una relación estrecha entre el Estado y organizaciones militantes de izquierda que pasan a depender de fondos públicos para sostener su actividad parasitaria a la sombra del Estado. El riesgo de este modelo es claro; cuando una política pública crea una red clientelar de oficinas, programas y organizaciones financiadas, esa estructura tiende a perpetuarse independientemente y a pesar de sus pésimos resultados.

Siempre con el enfoque erróneo, que debería ser menos burocracia, más eficiencia, evaluación real de resultados y políticas centradas en las personas, no en estructuras ideológicas permanentes. Porque cuando el Estado crece sin control en nombre de causas nobles, lo que muchas veces termina creciendo no es la solución, sino la burrocracia, aparatos estatales perpetuos que dilapidan fondos públicos sin métricas reales de éxito.

“La solución gubernamental a un problema suele ser tan mala como el problema mismo y muy a menudo lo empeora” – Milton Friedman

Se gasta dinero del contribuyente en oficinas inútiles, que no bajan realmente la violencia ni desigualdades, solo sirven para clientelismo y colocar premios consuelos de la política.

Como liberales, decimos: menos Estado, más libertad individual, cero impuestos para bancar burrocracias que no dan resultados. Querés igualdad? Que sea por un mercado libre y derechos reales, no por guías estatales y entes chupasangre.

La propuesta de LA LIBERTAD AVANZA es muy clara en ese asunto, llegados a un eventual gobierno, el cierre del MIDES tal y como lo conocemos es inminente y necesario al corto plazo, quedando únicamente los planes a quien realmente lo necesite, sus funcionarios serán realojados en otras dependencias donde cumplirán iguales tareas acorde a su cargo, se cerrara cada oficina de género y se cortara con toda ONG que utilice a la mujer como moneda de cambio, parasitando al estado, no habrá dineros públicos para mantener militantes políticos a costillas del dolor de gente.

Maternidad

El feminismo actual, en su miopía ideológica, ignora esto y busca privilegios impuestos por el Estado, en lugar de libertad real. Si queremos mitigar el costo social de la maternidad, sin violar principios liberales, miremos modelos pragmáticos como el sueco; licencias parentales iguales y transferibles entre ambos progenitores. No es una propuesta netamente liberal por qué implica redistribución, pero es un costo social tolerable, frente al declive de la natalidad causado principalmente por el intervencionismo estatal en todas las áreas de nuestras vidas (impuestos, regulaciones laborales, inflación, etc.). Otra ideasería : exonerar de IRPF a familias con dos o más hijos para incentivar la natalidad sin cuotas forzadas.

“No puedes curar la discriminación con más discriminación.” - Milton Friedman

Las mujeres, como cualquier individuo, deben tener la libertad total para elegir, estudiar, trabajar, dedicarse a la familia o todo junto, sin imposiciones del Estado ni de movimientos ideológicos colectivistas. La verdadera liberación femenina es la autonomía individual, no la subordinación a una causa grupal que minimiza al individuo y lo licua en la maza.

La captura ideológica del Día de la Mujer

Hay que reconocerle algo a la izquierda, su capacidad para apropiarse de causas justas y convertirlas en instrumentos de propaganda y batalla cultural. El día Internacional de la mujer el 8 M, que alguna vez fue una jornada para discutir sobre derechos, libertades y oportunidades reales para las mujeres, terminó convertido en una plataforma panfletaria anual de militancia ideológica de izquierda. Donde antes se hablaba de igualdad ante la ley, hoy proliferan consignas vacías contra el capitalismo, denuncias abstractas contra el “patriarcado omnipresente” y una interminable lista de demandas de subsidios estatales.

“La batalla cultural consiste precisamente en resignificar conceptos hasta vaciarlos de su sentido original y convertirlos en vehículos de hegemonía ideológica”. - Agustín Laje

El mérito de esta operación es notable, tomar causas legítimas y se la transformó en un relato de conflicto permanente entre colectivos, donde la mujer deja de ser individuo para convertirse en una categoría política más a la que sacarle jugo ideológico, esta lógica de privilegios colectivos en lugar de igualdad ante la ley, promueven cuotas, subsidios y estructuras estatales parasitarias que dicen empoderar a las mujeres mientras expanden la dependencia del poder político de turno.

“Se construye una narrativa simplificada de opresores y oprimidos que reduce la complejidad de la sociedad a una lucha binaria que alimenta resentimientos más que soluciones”. - Jordan Peterson

A esto se suma un fenómeno cultural aún más profundo, el progresivo desarraigo del significado mismo de que es ser mujer; en nombre de la inclusión y la deconstrucción permanente, el lenguaje se flexibiliza hasta el punto de vaciar las palabras de su contenido, la categoría mujer, que históricamente describía una realidad biológica y social concreta, pasa a redefinirse a la mera auto percepción de cualquiera, dando como resultado que la izquierda ya no puede definir que es una mujer, dando las piruetas lingüísticas mas rebuscadas para no quedar cancelados por los colectivos LGBT que ellos mismos alimentan con estos discursos anti científicos. Donde prácticamente cualquier auto percepción puede reclamar ese lugar, el propio sujeto que supuestamente se pretende defender termina diluido en un juego semántico donde las definiciones se vuelven difusas y la realidad queda subordinada a la narrativa.

Así que, sinceramente mis felicitaciones!!! Convertir un día que debería pertenecer a todas las mujeres en una tribuna anual de activismo político ideológico, es una jugada cultural magistral. Entre consignas estatistas, resignificaciones lingüísticas y relatos de conflicto permanente, el día Internacional de la Mujer ha sido transformado en a opuestos, termina indefectiblemente cayendo en el feminismo radical. Este movimiento pendular es natural en los procesos humanos, ya que donde hubo abuso, hay reacción, donde hubo silencio, surge un grito de justicia, pero cuando ese grito se vuelve absoluto, el péndulo dejara de buscar justicia y pasa a ser venganza. El impulso moral, en su deseo de justicia, se vuelve desproporcionado, no busca el equilibrio sino compensación. Se absolutiza la víctima y se demoniza al otro. El problema no es el movimiento pendular, sino la falta de razón, la prudencia y la verdad.

La justicia real no se alcanza por el vaivén de la oscilación, sino por equilibrio. El peligro es que, cuando el péndulo se mueve demasiado hacia los extremos, cada generación reacciona no ante la injusticia original, sino ante el exceso de la reacción anterior. La búsqueda de justicia social es un espejismo que reemplaza la justicia verdadera, la igualdad ante la ley, por la igualdad de resultados impuesta a punta de pistola.

El péndulo oscila de opresiones reales del pasado, donde las mujeres carecían de derechos básicos, a los excesos actuales, donde el feminismo pide más Estado, más cuotas, más control. Al ir de blanco al negro, perdemos los grises, la libertad individual, el mérito, la familia voluntaria y un Estado mínimo. Ese es el verdadero empoderamiento que no viene de decretos, victimismo ni privilegios colectivos. Viene de libertad individual, competencia libre y un Estado que no robe ni imponga su doctrina dogmática.

Que cada uno, hombre o mujer, elija su destino sin coerción de ningún tipo.

“El feminismo moderno no busca libertad, sino privilegios. No pide respeto por las mujeres como individuos, sino adoración ciega por el hecho de ser mujeres.” - Ayn Rand

Por Marcelo Garaza

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