Comencemos definiéndolo:
La definición clásica de Estado que hoy en día manejamos los liberales y libertarios de la misma, es una libre interpretación de aquella gran frase hecha hace más de 100 años por parte de Max Weber, aderezado con un toque de Mises:
"El estado es la institución que tiene el monopolio coercitivo de la fuerza."
El Estado en si es un mal innecesario o directamente ilegítimo, ya que toda función puede ser provista voluntariamente por acuerdos sin una coerción violenta. Lo podemos ver cómo un mal necesario a corto plazo, pero debemos limitar su alcance a netamente proteger los derechos naturales y fundamentales tanto la vida, libertad como la propiedad, ese debe ser nuestro horizonte, minarquismo a corto plazo, anarco capitalismo a largo plazo, lo más cerca de esa utopía. Sin embargo la definición clásica, aristotélica del Estado, es que es una comunidad política organizada cuyo fin es el bien común; ya veremos a lo largo de esta nota si es así.
Anti Midas.
El Estado no crea riqueza ni orden espontáneo, su constante expansión destruye la cooperación social voluntaria, toda intervención estatal sustituye decisiones libres por mandatos políticos. El Estado es peligroso no solo por su poder, sino por su pretensión de saberlo todo, todo el tiempo. Cuando planifica, inevitablemente oprime, por tanto no existe una intervención benigna o inocua.
"Cuanto más planifica el Estado, más difícil se vuelve para el individuo planificar su propia vida." - Friedrich Hayek.
El estado como herramienta política.
El Estado no devuelve el poder al pueblo, peor aún lo concentra en una elite parasitaria que se perpetua en el poder y lo hace incluso cuando dice actuar por el bien común, en Uruguay tenemos políticos que siguen prendidos de la teta del estado hace 40 años, entonces podemos decir como conclusión a este hecho fáctico, que son la organización de ladrones más longeva y exitosa de la historia nacional.
La hidra de 1000 cabezas.
Siempre crece más allá de su propósito inicial y erosiona libertades, en nombre de ese bienestar común. La expansión estatal es incompatible con la libertad, incluso cuando se disfraza de Estado de derecho. El Estado nunca retrocede por voluntad propia. Incluso las intervenciones supuestamente excepcionales se convierten en estructuras permanentes que erosionan la libertad, una y otra vez, dando como resultado más poder a los gestores del hambre, los políticos.
"Nada es tan permanente como un programa gubernamental temporal." - Milton Friedman
Expertos en destruir
El Estado destruye el orden espontáneo de la sociedad y reemplaza la ética por la obediencia, dicha acción sería inmoral para un individuo común y no se vuelve moral solo porque la haga el Estado, lo vemos denunciado constantemente en el discurso de Javier Milei, poner el foco en la moralidad de las decisiones políticas y sus consecuencias. El Estado cree poder corregir desigualdades por decreto, pero rompe incentivos, destruye el capital humano y perpetúa la dependencia clientelista.
El culto al Estado.
El Estado es el vehículo de la ingeniería social, usado para imponer una cosmovisión y destruir la libertad cultural antes que la económica. El Estado a través de los políticos no se limita a administrar; adoctrina, moldea y somete. El Estado moderno se convierte así en una religión secular que exige sumisión moral y política total. Cada avance estatal implica una retirada del individuo.
La gran Poncio Pilatos.
El principal daño del Estado no es la mala intención, sino la ignorancia institucionalizada, los burócratas parásitos deciden sin pagar los costos y sin asumir consecuencias. El Estado desconecta decisiones de consecuencias, creando políticas que fracasan una y otra vez, pero persisten en el tiempo porque sirven a los intereses cortoplacistas de los políticos y no a la realidad. Por el contrario las instituciones privadas generan los incentivos correctos, responsabilidad directa y castigo al error. El Estado sin embargo, socializa las pérdidas y privatiza los beneficios políticos para si.
"Cuando un particular se equivoca lo paga con su capital, cuando un político se equivoca te manda la cuenta". - Milton Friedman
El Estado es inmoral e ineficiente y destruye el mercado, al final el problema no es que falte el dinero, es que sobra estado. La democracia actual no es su límite, es su acelerador. La libertad solo es posible sin el monopolio estatal y su violencia institucionalizada.

