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LA DIARIA: MENTIRAS COMO RELATO EDITORIAL.

Autor
Fundador, Militante y Directivo De La Libertad Avanza
LA DIARIA: MENTIRAS COMO RELATO  EDITORIAL.

Analizamos la nota de la periodista argentina Soledad Vallejos que levantó LA DIARIA: "Los 'parásitos mentales' de Axel Kaiser. El emprendedor intelectual que alimenta a la extrema derecha latinoamericana".

La nota en cuestión se presenta con un perfil periodístico sobre el intelectual libertario Axel Kaiser; sin embargo, si hacemos una lectura detenida y detallada, nos muestra que su objetivo obvio y principal no es precisamente examinar o debatir las ideas de Kaiser, sino construir un relato, un marco interpretativo desde el cual el lector es llevado de las narices, ya desde el propio título de la nota, donde claramente se ve su intención interpretativa política sobre Kaiser, su influencia en el entorno de Javier Milei y la nueva derecha latinoamericana.

La autora por tanto, escribe desde una perspectiva claramente ideológica, con valoraciones e interpretaciones sesgadas de izquierda.

El texto no desarrolla en ningún momento una discusión de fondo sobre las tesis del libro de Kaiser (por ejemplo, su crítica al colectivismo, al progresismo o a la batalla cultural), sino que pone el foco en su estrategia política, su influencia y sus redes de poder. También hay un recurso retórico constante, utilizar expresiones como "virulencia", "pandemia ideológica", "escatología" o "provocación deliberada".

Esas palabras direccionadas y directamente orientadas para que el lector haga una valoración negativa de Kaiser; como lo mencione, se establece un marco de interpretación que condiciona al lector. El mensaje implícito es claro: no estamos frente a un intelectual liberal, sino ante un actor peligroso cuya influencia debe ser observada de cerca.

Uno de los recursos más notorios de la nota es el uso reiterado del concepto "extrema derecha" sin si quiera definir qué significa. No existe una definición única del término, muchos autores lo asocian al nacionalismo, el autoritarismo, el nativismo o la xenofobia. Sin embargo, en ningún lugar del texto se explica cuáles de esos elementos estarían presentes en el discurso y retórica de Kaiser.

La categorización aparece como una etiqueta peyorativa, no como una conclusión argumentativa.

Esta omisión es importante, porque el liberalismo clásico y el libertarianismo constituyen tradiciones políticas distintas de la extrema derecha. El eje principal gira alrededor de la limitación del poder del estado por sobre los individuos, la protección de las libertades individuales (Vida, Libertad y propiedad), el Estado de derecho y la propiedad privada, ni si quiera va de izquierda o derecha es la confrontación de estatistas como axioma. Reducir todo ese universo intelectual a una etiqueta de "extrema derecha" es muy simplista, en un debate que es mucho más complejo.

En el contexto de esta nota, la palabra cumple una doble función, por un lado, deslegitima peyorativamente al adversario antes de debatir sus ideas; por otro, coloca implícitamente a quien la utiliza en una posición de superioridad moral y ética. El mensaje ya no es simplemente "estoy en desacuerdo", sino "formas parte de una categoría políticamente inaceptable que debe ser cancelada". El debate deja entonces de girar alrededor de los argumentos, para centrarse en la identidad de quien los formula.

En este sentido esta es una nota útil para entender cómo un el zurderio progresita berreta, interpreta el fenómeno Kaiser o Milei, que claramente está lejos de ser una evaluación neutral de sus ideas. Si el objetivo fuera estudiar el pensamiento de Kaiser, se hubiera contrastado esta nota con sus propios libros y conferencias, ya que aquí predominan las interpretaciones sobre Kaiser, más que un análisis sistemático de sus ideas y argumentos.

¿Qué busca la autora y La Diaria?

El objetivo central no es refutar las ideas de Kaiser una por una, sino construir un marco interpretativo, un relato sobre él. La tesis implícita es que Kaiser no es simplemente un intelectual liberal, sino un actor político que contribuye a fortalecer a una derecha radical latinoamericana mediante la batalla cultural.

Para sostener su tesis, la autora presenta a Kaiser como un operador político, más que como un académico, asociando su crecimiento con redes de financiamiento, fundaciones y empresarios, vincula sus ideas con la "extrema derecha" regional sin si quiera molestarse en enumerar el por qué. Mostrar que su influencia sobre Milei representa un fenómeno preocupante para la democracia.

Otro punto es el de restar legitimidad a su autoridad intelectual antes de entrar a discutir el contenido de sus ideas. Es una estrategia frecuente en perfiles políticos de izquierda que viven del relato; primero se construye la imagen del personaje y luego esa imagen condiciona cómo el lector recibe sus argumentos.

Desde el título nada sugestivo. . . "Los parásitos mentales de Axel Kaiser" y el subtítulo "El emprendedor intelectual que alimenta a la extrema derecha", el lector recibe una valoración negativa antes de conocer si quiera los argumentos de que llevaron a Kaiser a escribir dicho libro.

La discusión empieza con una conclusión ya sugerida, direccionada y nada sutil.

El artículo dedica bastante espacio a mencionar a Pinochet, Atlas Network, Peter Thiel, a empresarios, Johannes Kaiser, Agustín Laje, Nicolás Ibáñez, el presidente Kast, etc. Muchas de esas conexiones son reales, pero su sola existencia no demuestra que las ideas de Kaiser sean correctas o incorrectas, la insinuación es: está relacionado con personas cuestionables para la autora, por lo tanto sus ideas también lo son. Eso no prueba el argumento ni lo ratifica.

El foco por tanto deja de ser el contenido de las ideas de Kaiser para concentrarse en las circunstancias de quien las expone.

En lugar de debatir a fondo sus tesis, se centra en quién lo financia; quién compra mesas en cenas; con quién almuerza; quién publica sus libros; quién lo invita, etc. Todo eso puede ser interesante para un lector ignorante de la realidad intelectual de la nueva derecha, pero no responde si sus argumentos sobre liberalismo, colectivismo o batalla cultural son válidos, que lo son; por tanto termina incurriendo en un ataque ad hominem.

Hombre de paja

Cuando resume "Parásitos Mentales", prácticamente lo reduce a "el progresismo es una enfermedad". Sin embargo, el libro desarrolla una tesis más amplia y profunda sobre cómo ciertas ideas se difunden culturalmente y se enquistan en la mente del simpatizante de izquierda. Resume únicamente como "dice que los progresistas están enfermos" simplificando el argumento original.

Lo que salta a la vista como ya lo mencione anteriormente, es el sesgo de selección, la autora selecciona valga la redundancia, principalmente las frases más provocadoras y controversiales para amplificar y tener la atención del lector: demonios; luciferismo; desaparición de Europa; guerra civil; extinción. Obviamente no analiza otras partes de su obra donde habla de economía, filosofía política, Estado de derecho o instituciones.

El resultado es dar una imagen parcial y negativa de Kaiser.

La autora sugiere una y otra vez que ciertas expresiones usadas por Milei demuestran una influencia directa de Kaiser, puede ser cierto, pero demostrar influencia intelectual requiere mucho más que encontrar expresiones parecidas. Muchas de esas ideas existen desde hace décadas dentro del liberalismo de la mano de grandes autores que ambos mencionan permanentemente.

Un punto bajo de la nota, es afirmar que Kaiser no publica "papers", se lo utiliza para insinuar que sus ideas tienen menos valor; sin embargo, muchas figuras influyentes en filosofía política o divulgación académica no desarrollan su carrera principalmente mediante publicaciones académicas revisadas por pares. Esa observación no invalida por sí sola sus argumentos, es una pataleta propia de una persona intelectualmente frustrada y resentida, cuyo único lenguaje es la carga emocional colocando palabras que buscan predisponer al lector, que contribuye a un encuadre valorativo.

Se suma a lo anterior, inconsistencias lógicas y evidentes, que se desprenden del texo, se presenta a Kaiser como alguien intelectualmente poco relevante que "no publica papers", pero al mismo tiempo se le atribuye una influencia enorme sobre gobiernos, partidos y buena parte de la nueva derecha latinoamericana. . . cri, cri . . . cri . . . afirma también que muchas de sus ideas "no son originales", pero simultáneamente se sostiene que está transformando el discurso político de toda la región, en qué quedamos?

Si sus ideas no son originales, nos vamos a quedar con las ganas de saber por qué Kaiser y no otros autores tienen este impacto, vaya uno a saber. . . Se cuestiona que haga divulgación en medios masivos, aunque buena parte del propio artículo busca analizar precisamente esa capacidad de divulgación e influencia pública.

La crítica asume que de alguna manera la divulgación resta legitimidad intelectual, una premisa totalmente infantil y carente de fondo.

Lo más llamativo y quizás el aspecto más interesante de la nota es que el artículo dedica mucho espacio a analizar la figura de Kaiser que a examinar críticamente sus argumentos. Se enfoca en sus vínculos, su financiamiento, su familia, sus relaciones políticas y su estrategia comunicacional, pero carece de una discusión detallada de sus tesis sobre liberalismo, colectivismo, Estado o economía o sobre su libro "Parasitos mentales."

Todo pensamiento político puede y debe ser discutido, una crítica seria y sólida exige responder a los argumentos con argumentos. Etiquetar antes de demostrar, asociar antes de refutar o sugerir antes de explicar, puede resultar eficaz desde el punto de vista retórico comunicacional para las masas lobotomizadas, pero empobrece el debate intelectual real, para quienes queremos elevar la vara.

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