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#Militancia

Identificando al enemigo, la doctrina de la LLA

Autor
Fundador, Militante y Directivo De La Libertad Avanza
Identificando al enemigo, la doctrina de la LLA

Sí, el título es explícito y no, no buscamos clickbait. Es un hecho: hay que identificar al enemigo.

¿Cómo llegamos a esta conclusión?

Primero que nada, entendamos que el enemigo es aquel que nos quiere destruir o eliminar; es el que atenta contra nuestra vida, libertad y propiedad. Por tanto, la conclusión obvia desde el punto de vista liberal libertario, es que el enemigo está tanto en el Estado como en los políticos.

QUE QUEDE BIEN EN CLARO: ENEMIGO; NO ADVERSARIO.

Adversario es aquel con quien se puede discutir y llegar a un consenso; el enemigo es aquel que, usando el poder coercitivo del Estado, nos somete y destruye las bases de todo lo que amamos: tu vida, tu libertad, tu propiedad, tu familia, tu trabajo, tus raíces, tu identidad cultural y estilo de vida.

EL ESTADO COMO ORGANIZACIÓN CRIMINAL

Como bien dice Murray Rothbard:

"El Estado es una organización criminal coercitiva que subsiste mediante un sistema regularizado de robo a gran escala vía impuestos."

Sí, el Estado es una organización criminal; el lugar en donde se refugian los políticos parásitos que se enquistan en el poder; esa casta que se acomoda siempre, gane o pierda. Se trata de ese ente abstracto que la gente ve mientras está ocupada en sus asuntos; un telón detrás del cual los políticos se ocultan y mueven los hilos del poder en contra del pueblo, y todo en su nombre.

Esos mismos que se hacen leyes a medida para protegerse de nosotros y nunca hacerse cargo de absolutamente nada.

Milton Friedman decía: "Cuando un privado comete un error lo paga con su patrimonio; cuando un político comete un error te manda la cuenta".

Despilfarran millones de dólares en las cosas más absurdas que podamos imaginar, tejiendo redes clientelares de funcionarios y población cautiva, contratos secretos, corrupción, nepotismo y acomodos; en definitiva, una estructura corporativa diseñada para perpetuarse en el poder mientras fagocita el esfuerzo de nuestro trabajo.

EL SAQUEO INSTITUCIONALIZADO; EL ESQUEMA DE ROBO ES TOTAL:

Si lo ganas, IRPF; si lo gastas, IVA; si lo ahorras, Patrimonio; si lo regalas, Donaciones; si estás jubilado, IASS; si vendes tu casa, ITP. En definitiva, cerca del 60% de lo que ganas se lo lleva el Estado. Y por si fuera poco, en el camino te comes tasas, multas, gravámenes, peajes, tributos y todo tipo de cargas tributarias adicionales. Gracias a eso los políticos nos transformaron en un país inviable, con la carga tributaria más alta de América Latina y una de las más altas del mundo.

EL POLÍTICO COMO ENEMIGO ESTRUCTURAL

"Los políticos te rompen las piernas, te dan muletas compradas con sobreprecio y te dicen que gracias a ellos podés caminar".Javier Milei

El político es un enemigo estructural del individuo. Forma parte de una casta hereditaria, cuyos incentivos son opuestos a los del ciudadano común; vive del privilegio, del gasto ajeno, del clientelismo y de la manipulación moral del verso de la justicia social.

No produce riqueza: la redistribuye según sus incentivos cortoplacistas de poder y demagogia, que justifican el saqueo como institución legal, crean estructuras que siempre se expanden y nunca se achican, empeorando sistemáticamente los problemas que dice venir a resolver.

"La solución del gobierno a un problema suele ser tan malo como el problema mismo y a menudo lo empeora." — Milton Friedman

Los políticos son en definitiva mercaderes de la pobreza, con intereses propios, armados con el poder coercitivo de toda la maquinaria estatal como resorte para enquistarse en el poder, y no hay razón alguna para suponer que un político, con semejante poder, actuará mejor que cualquier otra persona cuyos intereses sea el bien común.

No nos confundamos, el político no es un mal gestor del bien común; es el ejecutor exitoso de un sistema inmoral.

El político es un enemigo explícito del ciudadano; y no puede dejar de serlo porque su rol exige la agresión constante, mediante un Estado inmoral en su esencia, enemigo del ciudadano productivo, cuyo gasto público y crecimiento constante destruyen la riqueza que este crea.

La libertad económica es la condición necesaria para la libertad política, por lo tanto, el político que lo administra actúa como enemigo del ciudadano productivo, incluso si tiene buenas intenciones, y eso no cambia en absoluto la naturaleza del Estado.

El político es enemigo porque vive de lo que vos producís y decide sobre tu vida sin tu consentimiento, premiado constantemente por el cortoplacismo electoral, el gasto desmedido y la irresponsabilidad de sus decisiones.

¿QUÉ DEBEMOS HACER?

Es tras de ellos que debemos ir: cortarles cada chiringuito y achicarles la mesa para que no puedan manotear un solo peso más. Reducir drásticamente el tamaño del Estado, limitar su capacidad de intervención y desmantelar los privilegios de la casta política, es la única dirección compatible con una sociedad verdaderamente libre.

Bajar impuestos, desregular la economía y devolverle el poder al individuo no es solamente una necesidad económica; es una necesidad moral. Hay que sacar al Uruguay de este infierno fiscal y convertirlo en un paraíso fiscal. Ninguna sociedad puede llamarse verdaderamente libre cuando el Estado avanza sistemáticamente sobre el fruto de nuestro trabajo, destruye los incentivos productivos y reemplaza la responsabilidad individual por dependencia clientelar política.

La prosperidad nace de la libertad económica, del trabajo duro, de la propiedad privada, del ahorro, de la competencia y de la cooperación voluntaria entre individuos; nunca de la planificación centralizada ni de burócratas administrando cada detalle de la vida ajena.

Deberemos pasar a un sistema donde los cargos políticos electivos tengan sueldos escalonados; si son reelectos 50% y si es reelecta una tercera vez 25%, terminemos con la financiación perpetua de los mismos parásitos de siempre.

Cortemos con la cadena de aquellos que ingresan pobres a la política y salen millonarios a costillas de la gente.

Ni el Estado ni los políticos crean riqueza: la fagocitan, la redistribuyen según sus incentivos de poder cortoplacistas y castigan sistemáticamente al que produce. Ellos son en definitiva los que se interponen en el camino de nuestra felicidad.

Por eso, limitar el poder político debe ser un axioma a seguir, en defensa propia.

Como lo pone de manifiesto Murray Rothbard en "Por una nueva libertad", EL ESTADO NO SE REFORMA, SE ELIMINA.

Y a los políticos, ¡MOTOSIERRA! ¡VLLC!

RESUMEN DEL EXPOLIO FISCAL EN URUGUAY:

  • Confiscación del Trabajo: IRPF e IASS para los que ya aportaron toda su vida.
  • Castigo al Consumo: El IVA más alto de la región que encarece el costo de vida básico.
  • Barreras a la Propiedad: ITP y Patrimonio, gravando bienes por los que ya se pagaron impuestos al adquirirlos.
  • Casta Burocrática: Financiamiento de una estructura que siempre se expande y nunca se achica.
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