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#Salud

Cuando la tecnología ordena al Estado: inteligencia artificial (IA) y salud pública

Autor
Referente departamental de La Libertad Avanza - Tacuarembó
Cuando la tecnología ordena al Estado: inteligencia artificial (IA) y salud pública

La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en la salud pública no es un debate del futuro: es una realidad presente que interpela directamente a nuestras decisiones políticas.

Desde una mirada liberal, el desafío no es frenar la tecnología, sino garantizar que su uso fortalezca la libertad individual, la eficiencia del sistema y la transparencia del Estado, sin vulnerar derechos.

En Uruguay, la salud pública enfrenta tensiones estructurales: largas listas de espera, sobrecarga de recursos, burocracia y desigualdades territoriales.

La IA ofrece herramientas concretas para abordar estos problemas, optimizando la gestión de turnos, mejorando la planificación sanitaria y facilitando una comunicación más clara con la ciudadanía.

Un Estado liberal e inteligente no es uno más grande, sino uno más eficaz, que usa la tecnología para hacer mejor su tarea esencial.

Desde el liberalismo, es clave subrayar que la IA no debe reemplazar a las personas, sino empoderarlas.

Aplicada correctamente, puede devolver tiempo y autonomía a los profesionales de la salud, reducir decisiones arbitrarias y basarse en criterios objetivos, auditables y medibles.

Esto va en línea con uno de los principios centrales del liberalismo: limitar la discrecionalidad del poder y aumentar la rendición de cuentas.

Ahora bien, apoyar la IA no implica ingenuidad. Un enfoque liberal exige reglas claras: protección estricta de los datos personales, consentimiento informado, transparencia algorítmica y supervisión humana obligatoria.

La innovación sin límites ni controles no es libertad, es irresponsabilidad.

Pero el miedo a la tecnología tampoco es una opción: conduce a sistemas ineficientes que terminan pagando los ciudadanos.

Uruguay tiene una oportunidad histórica. Con un marco normativo sólido y una tradición institucional respetable, puede incorporar la inteligencia artificial en salud pública sin caer en el estatismo tecnológico ni en la desregulación absoluta.

El camino liberal es claro: usar la IA para ampliar derechos, mejorar servicios y poner al Estado al servicio de las personas, y no al revés.

La pregunta ya no es si debemos usar inteligencia artificial en salud, sino si estamos dispuestos a hacerlo con libertad, responsabilidad y sentido común.

Lic. Fabiana Paula

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